Cada palabra publicada en este blog nació de la escritura de José Luis Colombini. Estas crónicas, ensayos, poemas y reflexiones forman parte de su obra intelectual y están protegidos por los derechos de autor. Si algún texto te conmueve, podés compartirlo, siempre citando la fuente y respetando la autoría. Gracias por valorar el trabajo creativo y la escritura independiente.

INSTRUCCIONES PARA NAVEGAR POR CRONICAS DEL DESVELO

Bienvenido. Este blog llamado Crónicas del desvelo (https://elgatodelespejo.blogspot.com/) contiene muchos más materiales de los que aparecen en la pantalla inicial. Al ingresar, verá las siete publicaciones más recientes. Cuando llegue al final de la página, encontrará la opción “ENTRADAS ANTIGUAS”. Al hacer clic allí accederá a cinco publicaciones anteriores. Puede repetir este procedimiento sucesivamente hasta llegar a los primeros textos publicados en el blog. En la barra lateral izquierda encontrará el menú “Habitaciones conectadas” (Etiquetas), donde están organizadas las distintas categorías. Si desea leer poemas o textos de una categoría o etiqueta determinada, simplemente haga clic sobre ella. Se abrirán todas las publicaciones relacionadas con esa etiqueta. Si no aparecen todas en una sola página, al final encontrará nuevamente las opciones “ENTRADAS MÁS RECIENTES”, “PÁGINA PRINCIPAL” y “ENTRADAS ANTIGUAS”. Haciendo clic en “ENTRADAS ANTIGUAS” podrá seguir explorando más contenidos vinculados a ese tema. También dispone de un “BUSCADOR”. Allí puede escribir el nombre de un tema, un texto, un verso o una crónica. El blog le mostrará todas las publicaciones relacionadas con su búsqueda. Debajo del buscador encontrará el menú “Mapa de crónicas” . Allí se muestran los títulos de las publicaciones del mes en curso y un listado de meses anteriores. Al hacer clic sobre un mes podrá ver las entradas publicadas durante ese período y acceder a ellas. De esta manera podrá recorrer el blog año por año y mes por mes. Si lo desea, puede dejar sus comentarios al final de cada publicación haciendo clic en “COMENTARIOS”. Este blog se actualiza periódicamente, por lo que siempre podrá encontrar nuevos poemas, crónicas, ensayos, fotografías, videos e imágenes. Gracias por visitar Crónicas del desvelo. Que encuentre aquí alguna palabra que merezca acompañarlo un poco más allá de la pantalla.

Inglaterra siempre vuelve


 

Inglaterra siempre vuelve

 

Argentina Inglaterra un clásico que se juega hace 60 años. Cada vez que el fixture decide cruzarlas, no juegan solamente once contra once. Saltan a la cancha las fotografías amarillentas, las discusiones familiares, los relatos radiales, los abrazos, las derrotas, los fantasmas y las alegrías que un pueblo se niega a olvidar.

En 1966, en Wembley, Antonio Rattín fue expulsado sin entender una palabra de lo que decía el árbitro alemán Rudolf Kreitlein. No existían las tarjetas rojas. Existía la humillación. El capitán argentino tardó varios minutos en abandonar el campo, se sentó sobre la alfombra reservada para la reina de Inglaterra y dejó una imagen que todavía incomoda al protocolo. Los ingleses llamaron a los argentinos "animales". Los argentinos regresaron convencidos de que el partido había sido mucho más que fútbol.

Veinte años después, México 1986 convirtió aquella herida en leyenda. Diego Maradona escribió, en apenas cuatro minutos, dos de los goles más famosos de la historia. Primero, la picardía eterna de la Mano de Dios. Después, la obra maestra que burló medio equipo inglés y terminó siendo bautizada como el Gol del Siglo. Argentina ganó 2 a 1 y terminaría levantando la Copa. No fue una revancha de ninguna guerra; fue una reivindicación futbolística de un equipo que tenía al mejor jugador del planeta.

En Francia 1998 volvió el drama. Michael Owen marcó uno de los goles más extraordinarios de los mundiales, pero Argentina respondió con personalidad. El empate llevó la historia a los penales y allí apareció la sangre fría de una generación que también supo sufrir. Los ingleses regresaron a casa otra vez.

En Corea-Japón 2002 el péndulo se inclinó hacia ellos. El penal convertido por David Beckham significó una derrota dolorosa para una Argentina que llegaba como favorita y terminaría eliminada en primera ronda. Aquella victoria inglesa fue durante mucho tiempo una cuenta pendiente para el fútbol argentino.

Y ahora, en 2026, la historia volvió a llamar a la puerta.

Otra semifinal. Otra tensión. Otra vez el mundo mirando un partido que jamás consigue desprenderse de su peso histórico. Inglaterra golpeó primero, pero Argentina hizo lo que mejor sabe hacer cuando parece estar contra las cuerdas: resistir. Y después golpear. Enzo Fernández empató cuando el reloj empezaba a cerrarse. Lautaro Martínez terminó de escribir la remontada. El 2 a 1 abrió nuevamente la puerta de una final mundialista.

Mientras tanto, en la Argentina, ocurrió lo de siempre.

Las plazas comenzaron a llenarse. Los chicos colgados de las ventanillas. Los abuelos abrazándose como si volvieran a ser jóvenes. Las camisetas celestes y blancas mezclándose con lágrimas que no eran solamente deportivas. Porque este país festeja con una intensidad que muchas veces nace de todo lo que le duele.

Se celebra un gol, sí. Pero también la posibilidad de olvidar por un rato las cuentas que no alcanzan, las incertidumbres cotidianas, los trabajos que escasean, las noticias que cansan. El fútbol no resuelve ninguna de esas cosas. Pero durante una noche consigue algo que pocas actividades logran: millones de personas sienten exactamente la misma emoción al mismo tiempo. Eso no tiene precio.

Los argentinos sabemos sufrir. Lo aprendimos demasiado bien. Tal vez por eso también sabemos festejar como pocos. Cada triunfo importante parece una pequeña victoria contra el desaliento cotidiano.

Inglaterra seguirá siendo un rival enorme. La historia continuará escribiendo nuevos capítulos. Pero esta noche el marcador volvió a inclinarse hacia el mismo lado donde alguna vez corrió Maradona, donde resistió Rattín y donde tantas generaciones aprendieron que la memoria también puede vestirse de camiseta.

Porque hay partidos que terminan cuando suena el silbato. Y hay otros que siguen latiendo durante décadas en el corazón de un pueblo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario


"Los lectores de Crónicas"

Flag Counter