Entradas

18 de mayo: entrar al museo como quien entra a una iglesia donde ya no cree

Imagen
  18 de mayo: entrar al museo como quien entra a una iglesia donde ya no cree   Hay algo sospechoso en los museos. Uno entra creyendo que va a mirar cuadros y termina mirándose a sí mismo deteriorarse frente al tiempo. Por eso cada 18 de mayo, cuando se celebra el Día Internacional de los Museos, pienso menos en el arte y más en la gente que camina en silencio por esos pasillos como si estuviera buscando una explicación estética para soportar la existencia. Entré una vez al Museum of Modern Art —el famoso MoMA de Nueva York— con la misma sensación con la que se entra a ciertos bares después de una ruptura: sin saber bien si uno quiere salvarse o terminar de arruinarse. Lo hice del brazo de mi madre, que desde niño me llevaba a museos. Afuera Manhattan rugía como una maquinaria financiera diseñada por sociópatas elegantes. Adentro, en cambio, flotaba ese silencio acondicionado de museo importante: turistas hablando bajo, guardias cansados, estudiantes de arte fing...