Todos los caminos llevan a Ítaca (aunque algunos pasen
por Rambo)
La primera vez que vi ese meme me reí era 2017, no es que
tenga tanto memoria es que la red social me lo trajo en su sección recuerdos.
Después de la risa empecé a sospechar que escondía algo
más interesante. Y cuando lo pensé profundamente comprendí que, como ocurre con
los buenos chistes, la gracia no estaba en el remate sino en la cantidad de
cultura que había condensada en cuatro imágenes.
"Sabés que sos Odiseo cuando demorás una eternidad
en volver a tu casa; todos tus amigos se mueren por pajeros; los ñeris de tu
barrio te buitrean a tu mujer; los matás a todos."
Es una síntesis brutal de “La Odisea”. También podría ser
el argumento de una película de acción de los años ochenta.
Y ahí aparece Rambo. No porque Sylvester Stallone haya
adaptado a Homero, sino porque los grandes relatos sobreviven precisamente
gracias a su capacidad para disfrazarse. Cambian las armaduras por
ametralladoras, los trirremes por helicópteros, los cíclopes por dictadores tropicales,
pero debajo del uniforme sigue latiendo el mismo mito. El héroe regresa. Siempre
regresa.
Joseph Campbell llamó a esto "el viaje del
héroe". Pero Julia Kristeva fue todavía más lejos. Para ella, ningún texto
nace completamente nuevo. Todo texto es un diálogo con otros textos anteriores.
Su célebre afirmación sigue siendo una de las ideas más revolucionarias de la
teoría literaria: "Todo texto es un mosaico de citas."
No significa que todos los escritores copien. Significa
que toda obra absorbe, transforma y resignifica otras obras.
Ese meme es un ejemplo perfecto de ello.
No cita un solo verso de Homero. Sin embargo, cualquiera
que haya leído “La Odisea” entiende inmediatamente el chiste. Funciona porque
la memoria cultural completa los espacios vacíos.
La literatura sigue hablando incluso cuando nadie la
menciona.
La intertextualidad puede ser solemne, como en Dante, o
irreverente, como en un meme de internet.
Dante conocía perfectamente a Homero, aunque
probablemente no pudiera leerlo en griego. Lo conocía a través de la tradición
latina. Por eso nunca habla de “Odiseo”, sino de “Ulises”, el nombre romano que
heredó de Virgilio.
Y allí ocurre algo extraordinario. El Ulises homérico
consigue volver a Ítaca. El Ulises de Dante no. Porque Dante decide escribir
una continuación que Homero jamás imaginó.
Después de recuperar su reino, Ulises vuelve a
embarcarse. Ya no busca a Penélope. Busca conocimiento. Quiere atravesar las
Columnas de Hércules, el límite del mundo conocido. Convence a sus viejos
compañeros con uno de los discursos más bellos de toda la literatura:
"No fuisteis hechos para vivir como brutos, sino
para seguir virtud y conocimiento."
En Homero esa curiosidad es admirable. En Dante se
convierte en pecado. Por eso lo arroja al octavo círculo del Infierno. No está
copiando a Homero. Está discutiendo con Homero. Eso es intertextualidad.
El cine hizo exactamente lo mismo.
Rambo también vuelve de una guerra interminable. También
ha perdido a sus compañeros. También encuentra un mundo que ya no reconoce. También
termina resolviendo todo mediante una violencia desmesurada. No es Odiseo. Pero
tampoco deja de serlo. Porque los héroes nunca desaparecen; simplemente
aprenden otros idiomas. La literatura clásica se convierte en western. El
western se convierte en cine bélico. El cine bélico se convierte en videojuego.
El videojuego termina convertido en meme. Y el meme vuelve a recordarnos a
Homero.
Quizá eso sea lo más fascinante de la teoría de Julia
Kristeva. La intertextualidad no pertenece únicamente a las bibliotecas ni a
los congresos universitarios. Está viva en las redes sociales, en el cine, en
los chistes que compartimos por WhatsApp y en las referencias que hacemos sin
darnos cuenta.
Cada generación reescribe los mismos relatos porque las
preguntas siguen siendo las mismas.
¿Cómo se vuelve a casa después de una guerra?
¿Qué queda de nosotros cuando todos los compañeros han
muerto?
¿Qué hacemos cuando descubrimos que el mundo cambió
durante nuestra ausencia?
Homero respondió esas preguntas hace casi tres mil años. Dante
discutió sus respuestas dos mil años después. Stallone las resolvió con una
ametralladora.
Y un meme las condensó en cuatro imágenes y un puñado de
insultos barriales.
Kristeva probablemente sonreiría. Porque incluso ese meme
confirma su intuición más profunda: “ningún texto está solo”. Todos conversan
con otros. A veces mediante un verso inmortal. A veces mediante una película de
acción. Y, de vez en cuando, mediante un chiste que parece una simple
ocurrencia, pero que demuestra que los clásicos nunca mueren. Solo encuentran
nuevas formas de volver a Ítaca.

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