La edad en que mueren los héroes
Hubo un fin de semana en que millones de personas
sintieron que se había roto algo.
La noticia apareció primero en una pantalla. Un mensaje.
Una llamada. Una publicación compartida con incredulidad.
Hubo quienes pensaron que era una de esas falsas alarmas
que cada tanto recorren las redes. Pero no. Esta vez era verdad. En una fábrica
alguien bajó la cabeza sobre una mesa de trabajo y tardó varios minutos en
volver a levantarla. Un remisero apagó la radio porque no quería escuchar otra
cosa. Un profesor suspendió por un rato la clase.
Un kiosquero dejó el negocio en manos de su mujer y salió
a caminar unas cuadras sin rumbo. Hubo grupos de amigos que volvieron a
escribirse después de años. Hubo padres que llamaron a sus hijos. Hubo hijos
que entendieron por primera vez por qué sus viejos viajaban cientos de
kilómetros para ver a un tipo vestido de negro cantar canciones extrañas. Estas
noches sonaron discos completos en patios, departamentos, talleres mecánicos y
casas de barrio. Muchos lloramos. Otros dijeron que no. Pero igual pusieron la
música más fuerte. Porque cuando mueren ciertos artistas no muere solamente una
persona. Muere también una parte del tiempo que vivimos junto a ellos. Y
entonces algunos descubren que tienen la misma edad que tenían sus padres
cuando empezaron a despedirse del mundo. Y otros entienden que los héroes
también envejecen. Y que llega un día en que ya no queda nadie delante de
nosotros para recibir el golpe primero.
Jose Luis Colombini
"Mis crónicas parten de hechos reales, pero intentan
encontrar lo que esos hechos significan para las personas. Me interesan las
historias mínimas, la memoria, la cultura popular y las emociones que suelen
quedar fuera de la noticia tradicional. Más que informar solamente, busco
narrar experiencias."

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